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Este proyecto surgió desde la necesidad de bailar el encierro, algo muy íntimo. Bailar la asfixia, la falta de oxígeno. Es la necesidad de contar a todos como nos sentimos. Sin palabras, sin tapa bocas. Desde nuestras cuatro paredes, volar con el pensamiento y la imaginación. Y abrir una ventana al futuro. Cuidarnos es cuidar también a los que vendrán. Todos en lo mismo, sin un mismo lugar. Todos en lo mismo, sin un mismo lugar. Eso nos unió y nos hizo fuertes, el movimiento es nuestro oxígeno y un hilo invisible que nos mantiene conectados. Este trabajo se realizó con la finalidad de poder compartirlo a toda la comunidad educativa y la sociedad en general.
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