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Una huerta brinda el espacio para que el niño/a pueda estar en contacto con el ambiente natural, observar la diversidad biológica, establecer relaciones y trabajar contenidos de ciencias naturales. Pero también es el lugar impregnado de emociones, de vivencias, en donde se establecen lazos que integran al niño/a con los demás, con las plantas y los animales. La huerta de nuestro jardín tiene una historia especial. Desde hace unos años la conducción, las docentes y los niños trabaja en revitalizar este espacio y todas las salas están en permanente contacto con su crecimiento y cuidados. Para iniciar una memoria institucional de la huerta, los niños realizaron una bitácora digital para conocer, investigar y registrar los aprendizajes, marchas y contramarchas, que mejoran la siembra y la cosecha. Los/as niños/as fueron quienes de modo autónomo registraron con fotografías tomadas con las tablets cada una de las etapas de la huerta. El contacto con la naturaleza mediado por las tecnologías propició en ellos su capacidad de observar, asombrarse y descubrir lo diferente.
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