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La
propuesta es que las aulas sean espacios en los que circule la voz, los sonidos
y lo sonoro de cada uno, que los identifique: puede ser un sonido con su boca,
una canción que les guste y provoque en su cuerpo una reacción, palabras que
dicen lo que siente, palabras que sean juego. Que se escuchen entre ellos, que se
graben y se perciban, que jueguen con los sonidos y estimulen sus expresiones y
esto se comparta con las familias en un espacio el día de jornada. A su vez las
familias, a través de grabar sus voces en un audio podrán transmitir parte de
su historia, rescatando su propia historia generacional, cómo eran ellos y
ellas en su propia infancia. Sus hijos e hijas, nuestros alumnos y alumnas, podrán
escucharlos en un ambiente en que la voz sea protagonista.
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