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El mundo está cambiando vertiginosamente, estamos inmersos en una nueva revolución tecnológica que trae una profunda transformación en la organización social, que exige a la escuela repensarse, quizás refundarse
buscando nuevos sentidos compartidos del quehacer escolar. La pandemia irrumpe en la sociedad y en la escuela y nos enfrenta a un nuevo mundo simbólico, que ya estaba ahí , impuesto por la no presencialidad,
el mundo informacional y comunicacional que requiere ponernos a pensar para corregir desigualdades sociales y económicas que ya estaban pero que quedaron al descubierto. La pandemia irrumpe para movernos,
sacarnos de la zona de confort para lograr la inclusión social y educativa de nuestros/as niños/as y adolescentes garantizando el derecho de aprender y ayudar a que cada niño y joven se convierta
en protagonista crítico de un mundo que construye realidades a partir de relatos comunicacionales....
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