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Es necesario que los/as niños/as interactúen con la naturaleza, que sientan interés por ella, afianzando los conocimientos previos que algunos tienen y adquiriendo nuevos. La huerta brindará el espacio para que los niños puedan estar en contacto con el ambiente natural, observar la diversidad biológica, buscar explicaciones a los fenómenos naturales. Lograrán descubrir, lo que nace, lo que se transforma y lo que muere, observando, explorando, relacionando y sobre todo haciendo que el ambiente se transforme en el objeto de conocimiento. El contacto con la naturaleza propicia en ellos su capacidad de describir lo diferente, de asombrarse y de valorar el trabajo en equipo, escuchando, cooperando y respetando el trabajo del otro.
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